Para agravar la situación de los cristianos de Oriente Próximo y dinamitar el respeto a las minorías cristianas en la región, el Gran Muftí de Arabia Saudí declaró hace una semana que todas las iglesias de la península arábiga deben ser destruidas y "no debe haber dos religiones en la Península Arábiga".
Estos últimos acontecimientos demuestran que existen unos 'pactos negros' que pretenden crear una amplia región de sunismo a medio plazo, en la que Arabia Saudí tendría el control religioso y Occidente el control geoestratégico y energético.
La homogeneidad religiosa de la región también beneficiaría a Israel, que conseguiría convencer al mundo de que el conflicto árabe-israelí es una cuestión religiosa y no política, enterrando la injusticia histórica para siempre y consagrándose como Estado judío con legitimidad religiosa, conscientes de que carecen de legitimidad política.
Siria y Líbano son los únicos países donde el pluralismo religioso y el respeto interconfesional sigue vigente. Esperemos que los 'pactos negros' no rompan esta convivencia y que las minorías no sean forzadas a iniciar un éxodo que sería un trauma histórico sin precedentes.
Nagham Salman es jefa de proyectos europeos de investigación y analista política especialista en asuntos de Oriente Medio
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Artículo completo en: http://actualidad.rt.com/mas/blogs/nagham_salman/blog_38170.html?bn1r
NOTA:
Arabia Saudita y EEUU: Dos en uno






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