viernes, 28 de noviembre de 2014

Una vez más, Putin para los pies a los saudíes y defiende a Siria. EEUU sigue histérico por derrocar a Assad


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La reciente visita del ministro de Exteriores saudí, Saúd al Faisal, a Moscú, donde se reunió con su homólogo ruso, Serguei Lavrov, ha tenido pocos resultados más allá de un acuerdo para establecer un grupo de trabajo dirigido a la cooperación contra el terrorismo.

Sin embargo, varias indicaciones señalan que las dos partes no lograron alcanzar un consenso importante en varios temas, y, en especial, en la crisis de Siria y los esfuerzos rusos para celebrar una conferencia de paz sobre esta cuestión a principios del año que viene.

Faisal no logró el principal objetivo de su visita, que era el de intentar una vez más que los rusos abandonaran al presidente Bashar al Assad. Rusia está también irritada por las maniobras saudíes de mantener el petróleo a un precio bajo, lo cual supone un daño para su economía. Esta política saudí ha sido vista por algunos analistas como un intento saudí de presionar y perjudicar a Irán y Rusia por su apoyo a Siria.

Según diversas informaciones, estaba previsto un encuentro entre Faisal y el presidente ruso, Vladimir Putin, pero éste al final no tuvo lugar debido a la falta de acuerdos en las conversaciones entre el ministro saudí y Lavrov. El comunicado final de la visita se limita a decir que ambas partes trataron asuntos regionales e internacionales de interés común.

Rusia ha resistido siempre los intentos saudíes de crear una división entre Moscú y sus aliados, y en especial Siria. Un anterior encuentro entre el príncipe Bandar bin Sultan y Putin, realizado hace dos años, terminó de forma desastrosa cuando el primero amenazó al presidente ruso con el uso del terrorismo checheno contra los pasados Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi.

Los saudíes sienten ahora un creciente aislamiento internacional por sus políticas extremistas en temas como Siria, el programa nuclear de Irán y otros. Las relaciones con Washington no atraviesan su mejor momento y las disputas con Turquía y Qatar, e incluso con los Hermanos Musulmanes, han dejado entrever lo ridículo de los intentos de Riad de erigirse en representante del “mundo sunní”. De hecho, el régimen saudí es extremadamente impopular en la calle árabe.

Rusia, por su parte, ha situado en varias ocasiones a Arabia Saudí en una posición embarazosa al pedir decisiones internacionales que vayan dirigidas a poner fin a la financiación del terrorismo y al apoyo político, mediático o incluso religioso a los grupos terroristas takfiris que actúan en Siria e Iraq. Los rusos quieren que Arabia Saudí firme los tratados y convenciones que prohíben el apoyo al extremismo y si ese país acaba por hacerlo, ello reducirá sus opciones en lo que respecta al apoyo a movimientos extremistas y a su utilización como instrumentos de su política.


Abrahms: “Hay que derrocar a Assad para destruir a Hezbolá”


Elliot Abrahms, un judío neocon y ex asesor de los ex presidentes Ronald Reagan y George W. Bush, ha lanzado una bomba delante de la Comisión de Relaciones Extranjeras de la Cámara de Representantes, cuando ofreció un testimonio acerca de la política estadounidense en Siria, declaró el periódico libanés Al Akhbar.

Preguntado sobre las etapas de la política norteamericana en Iraq y en Siria, Abrahams habló, sobre todo, de Hezbolá.

En la mayor parte de su discurso sobre la estrategia de Washington hacia Siria, Abrahms subrayó que “Hezbolá era el objetivo que hace falta eliminar a fin de promover los intereses de EEUU e Israel en la región”.

En este contexto, él habló de dos ejes: el eje de Hezbolá, Irán y Rusia, que apoya a Assad, y el eje de EEUU, Europa y los países del Golfo, que quieren su salida del poder”.

Él aseguró que “toda aprobación de parte de EEUU a que Assad forme parte del poder en un próximo período debería ser considerada como una derrota para Washington y una victoria para Teherán”.

Él dijo que EEUU debería “salir victorioso” mediante el reemplazamiento del régimen de Assad por un régimen sunní (takfiri), lo cual constituiría una derrota para Rusia, Irán y Hezbolá”.

Él afirmó que “vencer al régimen sirio permitiría destruir a Hezbolá en el Líbano” y añadió que “la fuerza del partido ha aumentado en el Líbano durante los pasados diez años, pero la transformación que se produce en Siria podría ser el principio de su declive. Esto sería en nuestro favor ciertamente”.

Refiriéndose a los intereses de Israel, el ex responsable estadounidense dijo que “Siria asegura un puente entre Irán y Hezbolá. Dicho de otra forma, Irán está en las fronteras de Israel a través de este partido, lo cual supone un problema, pero si Assad cae todo va a cambiar”

Filtración: Israel estudia iniciar una guerra contra Irán a la luz de nuevo acuerdo nuclear

El acuerdo entre Irán y el sexteto de mediadores internacionales sobre el programa nuclear de la República Islámica, puede "obligar a Israel a una acción militar" contra Teherán, según ha revelado un funcionario israelí que tuvo acceso al documento.

En referencia al posible nuevo acuerdo nuclear, un funcionario israelí a través del diario 'The Jerusalem Post' ha emitido una dura advertencia pública a sus aliados con un argumento claro: "Las propuestas actuales garantizan la perpetuación de una crisis que arrincona a Israel a usar la fuerza militar contra Irán como la única salida lógica".

Según el funcionario, el grupo "no le pide a Irán desmantelar la infraestructura nuclear. En este momento lo que están hablando es algo muy diferente". "Van a poner restricciones a Irán por un número determinado de años, después de lo cual no habrá restricciones ni sanciones. […] Y después de este periodo de tiempo, Irán es básicamente libre de hacer lo que quiera", cita el rotativo al funcionario. Además, si los negociadores logran ponerse de acuerdo, esto "deja a Irán en el umbral de convertirse en una potencia nuclear en este momento, y […] en una potencia nuclear militar en el futuro", declaró el funcionario.

No es la primera vez que Israel amenaza con desatar una guerra contra Irán. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, lo expresó en varias ocasiones desde 2009, incluso buscando en 2011 la autorización de su gabinete para llevar a cabo la acción.

Este lunes acaba el período fijado para alcanzar el acuerdo entre los representantes del llamado 'Grupo 5 +1' (Rusia, China, EE.UU., Francia, Alemania, el Reino Unido) y de Irán en el marco de las conversaciones de Viena, que se desarrollan desde el 18 de noviembre. El grupo de mediadores internacionales e Irán negocian desarrollar un sistema de garantías de naturaleza exclusivamente pacífica sobre el programa nuclear de Irán, a cambio de la eliminación gradual completa de las sanciones internacionales contra la República Islámica.

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