miércoles, 10 de julio de 2013

Los aliados islamistas de EEUU-Israel reivindican el atentado de Beirut "Atacaremos a los chiíes desde Diyala a Beirut”

En éste vídeo se pueden ver a los jihadistas europeos, chechenos y de otros países llegados a Siria para unirse al Estado Islamico de Irak y Levante.

Cuando regresen los europeos, entonces lloraran los gobiernos y ciudadanos que han ayuda a sus verdugos. 
Los ciudadanos de occidente NO son inocentes, ellos con sus votos han apoyado a los gobiernos que financian a los terroristas.


Los EEUU espían pero... la NSA no molesta a sus aliados los terroristas islamistas, los deja que hagan su trabajo en Siria, Libia, Irak y allí donde les interesa. 



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Los islamistas extremistas que combaten en Siria apoyados por EEUU, Israel y la UE han reivindicado en nombre del “Estado Islámico en Iraq y en Levante”, vinculado a Al Qaeda y dirigido por Abu Bakr el Bagdadi, el atentado con coche bomba que hirió a 53 personas el lunes en eñ Sur de Beirut, en la zona de Bir el Abed.

El terrorista saudí Saraka el Yaufi dijo que “el Estado Islámico en Iraq y en Levante golpeará con la ayuda de explosivos en Diyala (una región mixta sunní-shií de Iraq) y en Beirut”.

Los grupos extremistas sirios han atacado en ocasiones anteriores algunas localidades fronterizas libanesas desde los territorios que controlaban en Siria.

Por su parte, el periodista jordano Mekdad el Hamidan, uno de los partidarios de Bagdadi, ha asegurado que el mencionado grupo era el responsable del atentado del Sur de Beirut. “Bagdadi ha cumplido su promesa”, señaló. “Los leones de Iraq os anuncian que el mes de Ramadán será un mes de conquistas y victorias”.

El portavoz del grupo había dicho en un audio hace tres semanas que las explosiones “golpearán a los chiíes desde Diyala hasta Beirut y que nadie impedirá al grupo hacer el jihad en Siria”.

Aquí están las reivindicaciones  de los aliados takfires de EEUU, Israel y la Unión Europea



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Bir el-Abed desafía al terrorismo

Una gran explosión causa más de 50 heridos



Bir el-Abed, un barrio de la periferia sureña de la ciudad capitalina de Beirut, en Líbano, ha sido escenario de una fuerte explosión que se ha saldado con 53 heridos.

El incidente ha sido provocado por la explosión de un coche bomba en un parking cercano a un centro comercial en el barrio.

Tras la explosión se ha registrado un incendio y se ha observado una densa humareda, los equipos de bomberos y ambulancias se han trasladado inmediatamente a la zona del incidente.



Mientras que las autoridades libanesas han instado a la gente a alejarse de la zona de la explosión, la gente se ha apresurado a trasladar a las víctimas al hospital para que reciban la atención médica necesaria.

Más tarde, se supo que la mayoría de los heridos abandonaron el hospital tras ser atendidos de heridas leves.



De acuerdo con algunos informes, la explosión se ha producido cuando un grupo de fieles chiíes rezaba cerca del lugar afectado, un día antes del inicio del sagrado mes de ramadán, el noveno mes del calendario de la hégira lunar.


El “Harirismo” y el complot terrorista

El respaldo de Al-Mustaqbal a la plaga takfirí que amenaza la seguridad de Líbano

Los últimos acontecimientos registrados en Líbano demuestran, sin lugar a dudas, la importancia del respaldo político, financiero y material que la Corriente del Futuro está aportando a los grupos terroristas y takfiristas conformados con elementos libaneses, sirios y palestinos. Esos grupos extremistas, creados por Saad Hariri, se han convertido durante los últimos años en herramientas de las fuerzas y países que conspiran contra Siria y en una plaga que amenaza la seguridad y la estabilidad del Líbano.

Los dirigentes de la Corriente del Futuro mienten descaradamente cuando afirman que apoyan al ejército libanés ya que la campaña de descrédito contra el ejército es una cultura que las figuras de esa corriente practican y estimulan. Dirigentes del bloque del Futuro, como Jaled Daher, Mouin Merhebi, Mohammad Kabbara y Nouhad Machnouk incitan al odio y la sospecha contra la institución militar. Y después de los incidentes de Abra, los responsables de la Corriente del Futuro se han puesto a la cabeza de la campaña destinada a socavar la confianza en la institución militar para debilitarla, luego de la decisión que tomó esta de desmantelar los grupos extremistas que representan un peligro para los libaneses y su estabilidad.

Las consignas coreadas en Saida y Trípoli contra el «harirismo» reflejan la decepción de los grupos extremistas ante quienes, después de financiarlos, los abandonaron en cuanto la correlación de fuerzas cambió en detrimento de uno de sus principales grupos, el de Ahmad al-Assir. Está claro que la Corriente del Futuro está tratando de fortalecer su presencia y su influencia en la calle sobre los cadáveres de los individuos a los que empujó hacia los brazos de los extremistas. Fueron los discursos y las posiciones políticas de los jefes del Moustaqbal, como Ahmad Hariri, Achraf Rifi y los dirigentes anteriormente mencionados, lo que incitó a esos jóvenes a tomar las armas y agredir a los militares libaneses.

Los últimos acontecimientos han mostrado que la institución militar goza de un fuerte respaldo popular. Fracasaron los intentos de movilizar la calle en Trípoli y en Akkar, después de la plegaria del viernes. Sólo algunos cientos de hombres armados salieron a las calles, mientras que la enorme mayoría se quedaba en sus casas.

El verdadero problema de la Corriente del Futuro es su falta de credibilidad. Ese bloque dice rechazar la violencia, cuando en realidad apoya en todos los aspectos a los grupos extremistas y dispone de sus propias milicias, como las «Brigadas de Trípoli», dirigidas por el oficial retirado Amid Hammoud. El problema está empeorando porque en los medios tradicionalmente favorables al Moustaqbal están apareciendo grupos políticos que tratan de atraer una parte de su base.

Esos grupos, como el Jamaa Islamiya y el Partido de la Liberación Islámica, además de otros movimientos extremistas, están empezando a apadrinar milicias armadas.

Es evidente que el «harirismo», a través de su doble discurso y su hipocresía, ha abierto la caja de Pandora de la que ha salido un monstruo que será difícil controlar. Ello indica que la lucha contra el extremismo, bajo todas las formas que pueda adoptar este último, pasa por la lucha contra la Corriente del Futuro. El próximo periodo será favorable a las personalidades y a las fuerzas nacionalistas que se enfrentan a esa Corriente.

El plan nacional que habrá que adoptar para proteger el Líbano de la fitna y del terrorismo takfirista debe basarse en el fortalecimiento de los movimientos nacionalistas árabes y de la resistencia en la escena sunnita. Es necesario respaldarlos en los planos político, mediático y popular. Al mismo tiempo, habrá que dar respaldar y dar apoyo a la institución militar para que limpie el Líbano de los grupúsculos terroristas que el «harirismo» ha creado en contra de la Resistencia, teniendo en cuenta sobre todo que gran parte de las bandas extremistas están vinculadas a los elementos de al-Qaeda que conforman el Frente al-Nusra y el llamado «Ejército Sirio Libre», ahora presentes en el norte [del Líbano], en la Bekaa y en algunos campamentos palestinos y barrios de Beirut y Saida.

Por Pierre Khalaf y Ghaleb Kandil