lunes, 22 de julio de 2013

Más que muerte y destrucción: la invasión de Irak dejó a miles de niños enfermos



La invasión estadounidense de Irak hace más de una década trajo consigo mucho más que muerte y destrucción. Cientos de familias son aún víctimas de las secuelas del uso de armas químicas en la guerra.

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Nuevos informes sobre la contaminación radioactiva en Iraq.

Paloma Valverde*

IraqSolidaridad, 6 de mayo de 2013

“Desde noviembre de 2009 hasta octubre de 2010 se encontraron malformaciones congénitas en el 14,4% de los niños nacidos […] en España el porcentaje de bebés que presenta malformaciones congénitas es de 15 niños por cada 1.000 nacimientos”


Representación de un átomo de uranio empobrecido isótopo 238

Durante este mes de abril han visto la luz dos informes sobre el uso uranio empobrecido en Iraq y sus efectos en la salud, que vienen a sumarse a otros muchos estudios científicos que establecen dos cuestiones esenciales siempre negadas por Estados Unidos. En primer lugar, queda demostrado que en Iraq se ha bombardeado con munición recubierta de uranio empobrecido desde 1991 y, en segundo lugar, que existe una relación directa entre la exposición a este agente radioactivo y el aumento de la incidencia de determinadas enfermedades (básicamente cáncer y malformaciones congénitas) en la población expuesta.

El uranio es un elemento natural que se utiliza, entre otras cosas, para la producción de energía nuclear; tiene tres isótopos radiactivos principales: el U-238, el U-235 y el U-234. El uranio empobrecido se genera como deshecho en el proceso de enriquecimiento del uranio, es decir, del aumento de la concentración del isótopo U-235. El uranio empobrecido está compuesto casi en su totalidad por U-238 y su radiactividad es, aproximadamente, un 60% de la del uranio natural. [1]

“In a State of Uncertainty. Impact and implications of the use of depleted uranium in Iraq” [2] es un nuevo informe, realizado por el grupo Pax Christi [3],con financiación del Ministerio noruego de Asuntos Exteriores, sobre la utilización del uranio empobrecido lanzado en Iraq por las fuerzas armadas británicas y estadounidenses, y el impacto de este elemento en la salud.

El segundo informe, “10 years after the Iraq war. Innocent New Lives are Still Dying and Suffering. Report of a Fact Finding Mission on congenital birth defects in Fallujah, Iraq in 2013”, [4] ha sido realizado por la organización no gubernamental Human Rights Now [5].

Si bien ambos informes se centran exclusivamente en la utilización de uranio empobrecido lanzado sobre Iraq en las guerras de 1991 y 2003, hay que recordar que éste no es el único elemento radioactivo con el que se ha castigado a la población civil iraquí, como ha demostrado recientemente el equipo científico del Dr. Busby, secretario científico del Comité europeo sobre el riesgo de radiación, al identificar uranio enriquecido en las armas utilizadas por Estados Unidos en los dos asedios a Faluya, y demostrar su relación con el incremento de cáncer y malformaciones congénitas. [6]

El uranio empobrecido se utilizó por primera vez en grandes cantidades en la Guerra del Golfo de 1991; tiene una densidad doble que la del plomo, de ahí su eficacia mortífera contra los blindados.

El informe también recoge las conclusiones de los experimentos realizados en in vivo [7], basándose en los estudios realizados por A. Miller, y establece que la exposición al uranio empobrecido provoca: “[…] La diseminación del uranio a múltiples órganos; [la exposición al uranio] se asocia con la producción de mutaciones (mutagenicidad); provoca daño cromosómico; el desarrollo de leucemia en ratones; posible inducción de daño genómico en la descendencia no expuesta [al uranio empobrecido]; y daño en el ADN de las células germinales (gametos o células sexuales)” entre otros.

Los experimentos in vitro [8] han señalado que la exposición al uranio empobrecido “[…] Provoca transformación neoplásica, mutagenicidad y genotoxicidad; está implicado en la inestabilidad genómica inducida por uranio; que las partículas alfa, similares en energía y distribución a las resultantes de la exposición celular al uranio empobrecido, son suficientes para transformar las células, y que los efectos de la radiación ocasional por uranio están implicados en transformaciones neoplásicas así como en la inestabilidad genómica.”

Las fuerzas ocupantes han negado la relación causa-efecto de la contaminación con uranio empobrecido en Iraq amparándose en que no existen estudios de caso tras el conflicto. A este respecto, el informe que acaba de ver la luz denuncia que: “[…] Llevar a cabo tales estudios en un entorno como el de Iraq sigue siendo altamente problemático. En primer lugar, se requieren unos mínimos requisitos de seguridad, […] en segundo lugar, para iniciar la investigación son necesarios determinados datos médicos […] que son inexistentes, incompletos o inaccesibles en los países afectados hasta ahora (Iraq y Los Balcanes). […]”

A lo antes citado hay que añadir la negativa de Estados Unidos a dar información clara y veraz sobre la cantidad de uranio lanzado, y sobre las zonas afectadas y no afectadas en Iraq para poder establecer las comparaciones necesarias. Pese a ello, el informe asevera que “[…] El uso de uranio empobrecido en zonas pobladas es alarmante, y […] es probable que se descubran muchos más lugares contaminados”.

La única fuente de información fiable al respecto proviene de los estudios realizados por los propios científicos iraquíes tras las dos guerras, pero las zonas examinadas son significativamente pequeñas en comparación con las zonas contaminadas sin examinar. Otro documento de valor data de 2006 y es la tesis doctoral del Dr. Jaiyak Vartian sobre la contaminación por uranio empobrecido en 44 zonas del sur de Iraq en las que hay restos de tanques, vehículos blindados o baterías antiaéreas destruidos por armas con munición revestida con uranio empobrecido.

Basándose en el estudio del Dr. David Fahey (2008), se ha podido identificar que en la guerra contra Iraq de 2003 las fuerzas aéreas estadounidenses lanzaron 93.400 kilos de uranio empobrecido y que el ejército lanzó otros 21.800 kg. Sin embargo, se desconoce la cantidad de munición contaminada lanzada por el cuerpo de marines.

El Ministerio británico de Defensa hizo públicos los datos de ofensivas con munición recubierta con uranio empobrecido sobre Basora, primero obligados por el Programa medioambiental de Naciones Unidas (UNEP en sus siglas en inglés) y posteriormente por la presión popular.

Los datos que se han conocido son abrumadores: la región de Basora padeció 51 ataques con munición radioactiva, incluidas zonas densamente pobladas. Según se cita en el informe de Pax Christi, “[…] El tipo de munición lanzada era de 120mm y contenía 4,5 kilos de uranio empobrecido, […] un total de 229, 5 kg, muy lejos de los 870 kg de munición lanzada”. Otras ciudades iraquíes también fueron severamente castigadas, como Nasiriya que soportó 14 ataques con uranio empobrecido. Todo el recorrido desde Nasiriya hasta al-Samawah, la ciudad que hay antes de llegar a Nayaf, padeció durante días ataques en los que se lanzaron grandes cantidades de munición con uranio pues en la zona se encontraron con una fuerte presencia de la resistencia.

Cuando las tropas estadounidenses iniciaron su camino desde Kerbala, en el sur, y desde al-Kut, en el suroeste, hacia Bagdad emprendieron una brutal campaña de bombardeos. Gracias a los restos recogidos por periodistas que más tarde estuvieron en al-Kut, y que se analizaron en EEUU [9] se ha podido documentar el uso indiscriminado de munición recubierta de uranio empobrecido en Kerbala y en al-Kut.

Tanto en los alrededores de Bagdad como en el interior de la ciudad se han documentado batallas en las que se utilizó munición con uranio empobrecido. El 5 de abril de 2003, The Independent publicaba un artículo en el que narraba la destrucción, a manos de las fuerzas aéreas estadounidenses, de los tanques iraquíes de la Guardia republicana que defendían el aeropuerto de Bagdad. El diario británico señalaba que muchos de los tanques “[…] Quedaron reducidos a cenizas bajo la lluvia de proyectiles que caía del cielo”. [10]



Tanque de la Guardia Republicana iraquí atacado con munición de Uranio de 120mm

Ya en 2004, el informe de Global Research “Uso de armas indiscriminadas y especialmente dañinas en Iraq” [11] se hacía eco de lo publicado por James W. Crawley en el San Diego Union-Tribune el 5 de agosto de 2003, en su artículo “Officials Confirm Dropping Firebombs on Iraqi Troops”: “[…] Estados Unidos y Reino Unido han utilizado armas indiscriminadas y especialmente dañinas limitadas por las convenciones internacionales o consideradas por amplia mayoría inaceptables e inhumanas. EEUU ha usado elementos incendiarios, como el MK-77”.

El pasado mes de octubre de 2012 en Basora, el general Hamid, comandante en jefe de la 14º división de las fuerzas armadas iraquíes, quien en el momento de los hechos narrados por The Independent estaba en Bagdad, confirmó a un equipo de Pax Christi, que “[…] Las tropas estadounidenses utilizaron mucho uranio empobrecido en el ataque contra el aeropuerto de Bagdad […]”. La limpieza posterior de todos los restos de tanques y del material militar estadounidense realizada en el aeropuerto hace sospechar al general Hamid que estaba relacionada con la utilización de material radioactivo. En Bagdad los objetivos no fueron únicamente vehículos blindados o tanques iraquíes; de hecho, hay material en vídeo rodado por un equipo de televisión que documenta el ataque contra el Ministerio de Planificación iraquí en el que se lanzaron cientos de municiones con uranio empobrecido.

Al peligro inherente al uranio empobrecido se unió el desconocimiento de quienes lo utilizaban, incluso del personal de los equipos de limpieza. Según el informe de Pax Christi, un experto del Programa de Desarrollo de Naciones Unidas (UNDP en sus siglas en inglés) narró así un suceso acaecido en 2003 cuando “[…] Las tropas estadounidenses prendieron fuego a la munición caída [para deshacerse de ella], lo que generó un incremento del polvo de uranio en el aire”.

Efectos sobre la salud

Existen decenas de informes científicos que no parecen dejar mucha sombra de duda, por mucho que lo nieguen los gobiernos implicados, [incluidos los países pertenecientes a la OTAN], sobre la utilización de uranio empobrecido así como de la relación entre la exposición al uranio empobrecido y el aumento de determinados tipos de cáncer y de las malformaciones congénitas. Las víctimas, además de los civiles en Iraq, son también los propios soldados estadounidenses. Un informe de SocialistWorker [12] señala que “[…] La preocupación de los civiles iraquíes [por el uso de uranio empobrecido] era real y estuvo documentada por periodistas e investigadores. La falta de un gran corpus de pruebas epidemiológicas no debe leerse como la inexistencia de efectos sobre la salud, especialmente cuando se considera la toxicidad de la naturaleza del uranio empobrecido”. Esta última afirmación es particularmente importante a la luz de la propuesta de la Royal Society de Reino Unido de poner en práctica una serie de medidas preventivas en respuesta a las dudas científicas sobre los potenciales efectos del uso de uranio empobrecido en la salud. Es la puesta en práctica del llamado ‘principio de precaución’. [13]

Un estudio sobre el incremento de casos de cáncer llevado a cabo por médicos iraquíes de Basora, aportó los datos que se resumen en el siguiente cuadro[14]:

Tipo de cáncer 



La relación del uranio empobrecido con el riesgo de padecer determinadas enfermedades ya fue confirmada en 1997. Un informe del Ministerio de Defensa británico, de fecha 4 de marzo, señala que la utilización de uranio empobrecido para recubrir la munición de las armas aumentaba el riesgo de contraer varios tipos de cáncer (linfático, de pulmón y de cerebro). [15]

Aunque Estados Unidos niegue esta relación causa-efecto, el ejército estadounidense alertó a su personal desplegado en Bosnia de los riesgos asociados a la introducción de partículas de uranio empobrecido en el cuerpo humano: “[…] Si las partículas se inhalan o ingieren pueden ser químicamente tóxicas y producir una importante radiación a largo plazo en los tejidos internos.” [16] Esta declaración es de la máxima importancia si tenemos en cuenta que tras el impacto, el proyectil recubierto con uranio empobrecido se inflama y se convierte en cenizas microscópicas que se esparcen en el aire y son finalmente inhaladas por animales y personas, además de contaminar los suelos y el agua que pasarán a los alimentos que ingeriremos.



El caso de Faluya

Como ya hemos mencionado al inicio, “10 years after the Iraq war. Innocent New Lives are Still Dying and Suffering. Report of a Fact Finding Mission on congenital birth defects in Fallujah, Iraq in 2013” [17] es el segundo informe que se ha publicado este mes sobre las consecuencias de la utilización de uranio empobrecido por el ejército ocupante. El informe se centra, especialmente, en Faluya, si bien aporta datos generales de mucho interés.

El estudio señala que, según ha declarado el gobierno británico, “[…] Las fuerzas británicas han lanzado [en todo Iraq] alrededor de 2.900 kilos de uranio empobrecido entre las dos guerras”. Aunque Estados Unidos no facilita datos, el informe recoge que “[…] El Departamento de Asuntos de Veteranos de Guerra tiene catalogadas las operaciones de sus fuerzas en Iraq en 2003 como uno de los conflictos en los que los soldados estadounidenses han estado expuestos a esta sustancia [uranio empobrecido]” [18]

La utilización de armas no convencionales con munición revestida de uranio empobrecido en Faluya, además de irrefutable, ha sido demoledora para la población. Existen testimonios directos [19] al igual que abundante literatura sobre la utilización de uranio empobrecido, uranio enriquecido, fósforo blanco o agente naranja en las dos batallas de Faluya [20]. Uno de los informes más completos es el estudio médico “Cáncer, mortalidad infantil y razón de sexos al nacer en Faluya. Iraq 2005-2009”, realizado por los doctores Christopher Busby, Malak Hamdan e Intisar Ariabi. [21].

Sobre la utilización de armas químicas en Faluya, durante las dos batallas (abril y noviembre de 2004) Estados Unidos no niega su utilización, ya que según recoge la Agencia InfanciaHoy Estados Unidos afirma haber utilizado fósforo blanco “[...] Para iluminar objetivos durante la noche” [22], pero miente al ocultar que el fósforo blanco se ha utilizado como arma contra la población civil[23], violando, como es propio de Estados Unidos, la legislación internacional sobre la prohibición de utilizar armas no convencionales, tal y como recordó el 16 de noviembre de 2004 el Alto Comisionado de Derechos Humanos para Naciones Unidas. [24]

La finalidad del estudio realizado por Human Rights Now era “[…] Obtener información de primera mano sobre el aumento de las cifras de malformaciones congénitas en Faluya”, para lo cual el equipo de investigación estuvo en el Hospital General de Faluya desde principios de enero hasta principios de febrero de 2013. Los científicos analizaron los datos de nacimientos del año 2012 “[…] recogidos por la Dra. Samira Alaani, Directora del Departamento de malformaciones congénitas del Hospital General de Faluya […] y por el Dr. Abdulkader, genetista del mismo departamento”. También llevaron a cabo entrevistas con los médicos del Hospital cuyas pacientes habían dado a luz bebés con malformaciones congénitas.

Por todo ello, y tras realizar visitas a 711 hogares de Faluya, el estudio establece que: “[…] Los datos epidemiológicos parecen apoyar rotundamente la existencia de un relevante incremento del número de casos de cáncer, en especial de tumores malignos ?habitualmente relacionados con la exposición a radiaciones ionizantes?, y de malformaciones congénitas.”

Datos sobre las malformaciones congénitas de los bebés de Faluya

El informe aporta datos médicos rigurosos acompañados de las fotografías documentadas de muchos de los bebés, lo suficientemente explícitas y duras como para no cesar en nuestra exigencia de ‘Responsabilidad y Justicia para Iraq’ [25]

El equipo de Human Rights Now ha documentado casos de atrofia renal, hidrocefalia [26], gastrosquis [27], anencefalia [28] o espina bífida [29] entre otras muchas; todas ellas, como indican los especialistas en el propio informe, son malformaciones congénitas extraordinariamente graves. Los doctores del hospital señalaron al equipo investigador que la situación es realmente mucho peor de lo que puedan sugerir los datos porque hasta que fueron conscientes del espectacular aumento del número de malformaciones no se empezó a llevar un registro, lo que significa que hay muchos casos sin documentar.

Las conclusiones extraídas tras las entrevistas con las familias señalan la preocupación y la gran incertidumbre que padece la población de Faluya respecto a su exposición al medio ambiente extremadamente contaminado de su ciudad. La población es muy consciente de lo que sucede y denuncian que las consecuencias serán catastróficas puesto que, al no estar demostrada ‘oficialmente’ la relación causa-efecto no se ha puesto en marcha una política de sanidad pública específica o ni siquiera una política de prevención para evitar la contaminación medio ambiental en Faluya.

A continuación reproducimos algunos datos reveladores del estudio:

-Desde octubre de 2009 se han contabilizado malformaciones congénitas en 1.158 bebés nacidos en el Hospital General de Faluya (el hospital más importante de la provincia).

-Desde noviembre de 2009 hasta octubre de 2010 se encontraron malformaciones congénitas en el 14,4% de los niños nacidos.

-Durante el período señalado en el punto anterior se han contabilizado 113 bebés nacidos con malformaciones cardiacas y circulatorias; 72 bebés con malformaciones en el sistema nervioso, y 40 con malformaciones en el sistema digestivo. Además, en ese mismo período nacieron 30 niños con síndrome de Down.

Si tenemos en cuenta que en España el porcentaje de bebés que presenta malformaciones congénitas es de 15 niños por cada 1.000 nacimientos, nos daremos cuenta de la aterradora situación que vive la población de Faluya condenada a plantearse no tener hijos o a que éstos padezcan enfermedades muy graves sin tener la atención sanitaria necesaria.

El sistema sanitario público iraquí —el mejor de la región antes de las sanciones y que incluso con ellas fue capaz de atender a la población debidamente a pesar de la carencia de medios— ahora sencillamente no existe. Por ello, las consecuencias de la contaminación radioactiva son, en este momento, absolutamente impredecibles porque en Iraq se han unido tres factores mortíferos para la población: la gran cantidad de material radiactivo lanzado, la carencia absoluta de medidas paliativas y la inexistencia de un programa de limpieza radioactiva.

Los casos de contaminación nuclear a gran escala que se han producido en los últimos años en el mundo han ido acompañados de medidas extremas paliativas y de limpieza de la zona. Eso sigue sin suceder en Iraq, lo que tendrá como consecuencia que una, dos o quizás tres generaciones futuras de iraquíes inocentes padecerán lo indecible por el hecho simple y sencillo de haber nacido en un país que flota sobre un mar de petróleo.

Como ha ocurrido desde el inicio de las sanciones, Estados Unidos y Reino Unido siguen violando, sin que ninguna institución lo impida, —esencialmente Naciones Unidas y la Corte Penal Internacional—, la legislación internacional, básicamente la Ley Humanitaria Internacional, la Ley Internacional de Derechos Humanos, el Protocolo adicional I de las Convenciones de Ginebra, la Convención Internacional sobre los Derechos Civiles y Políticos o la Convención sobre los Derechos del Niño, entre otras muchas.

Todo este corpus legislativo, obliga en diferentes aspectos a cumplir un código de conducta en situación de guerra que incluye, entre otras cosas “[…] La responsabilidad por la sanidad de los habitantes del país ocupado, la prohibición de lanzar sustancias peligrosas al medio ambiente, y la eliminación de cualquier sustancia potencialmente peligrosa tras el conflicto”. [30]

Resumen de las recomendaciones del equipo de investigación de Human Rights Now

Estados Unidos y Reino Unido deben:

-Llevar a cabo las investigaciones pertinentes, de acuerdo con la legalidad internacional vigente, en relación con las violaciones de los Derechos Humanos cometidas en Iraq, y asegurar que los responsables sean juzgados y castigados de acuerdo a la ley.

-Llevar a cabo una investigación sobre los tipos de armamento, zonas y puntos en los que se emplearon, la cantidad de munición lanzada y su composición.

-Tomar las medidas necesarias para proteger la salud del pueblo iraquí, y especialmente la de los niños, así como llevar a cabo la limpieza de las zonas contaminadas y pagar las compensaciones debidas.

El gobierno iraquí debe:

-Establecer una comisión independiente para investigar los problemas sanitarios aparecidos tras la guerra, especialmente las malformaciones congénitas y los casos de cáncer.

-Tomar las medidas necesarias para prevenir el aumento de las malformaciones congénitas y establecer una policía de salud pública que se ajuste a los resultados de la investigación de la comisión mencionada en el punto anterior.

La OMS debe:

-Hacer públicos los resultados de las investigaciones que ha llevado a cabo junto con el gobierno iraquí, y aportar el apoyo técnico necesario para que el gobierno iraquí imponga una política de salud pública acorde con los resultados de las investigaciones.

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas debe:

-Crear una comisión de investigación, asegurar que habrá justicia, y que se exigirán las responsabilidades debidas a todos aquellos que han violado los Derechos Humanos en Iraq; igualmente pondrá los medios para que estas violaciones y crímenes no se vuelvan a producir.

-Crear un nuevo mandato bajo el Consejo de Derechos Humanos para investigar las violaciones de los Derechos Humanos relacionadas con el uso inhumano e indiscriminado de armas tóxicas en Iraq.

-Nombrar cuatro relatores especiales de Naciones Unidas en Iraq para que investiguen la causa del aumento de las malformaciones congénitas, su prevención y remedio, y establezcan la responsabilidad de los culpables, así como las necesidades de las víctimas.

Ya es hora de que la comunidad internacional, los periodistas, las organizaciones civiles y los ciudadanos honrados digamos basta a la impunidad y exijamos sin más dilación y por todos los medios necesarios Responsabilidad y Justicia para Iraq [31].

Notas de IraqSolidaridad

1.- Uranio empobrecido. Ficha descriptiva nº 257 de Naciones Unidas, enero de 2001
2. El informe completo, realizado por el grupo Pax Christi, está disponible en inglés aquí.
3. Cuatro miembros del grupo Pax Christi resultaron secuestrados en noviembre de 2005 en Iraq por bandas ligadas a la ocupación. En marzo de 2006 fueron liberados Norman Kember, Harmeet Singh y James Loney. Su compañero Tom Fox resultó asesinado. La CEOSI se hizo eco de este crimen y manifestó su máxima repulsa contra la muerte sin sentido de Tom Fox
4. El informe completo, realizado con motivo del décimo aniversario de la ocupación anglo-estadounidense de Iraq fue publicado en abril de 2013 y está disponible en su totalidad, en inglés, aquí.
5. Human Rights Now, es una organización internacional de defensa de los derechos humanos con sede en Tokio.
6. Véase “Entrevista con el Dr. Buby”, IraqSolidaridad, 14 de junio de 2012. Véase igualmente “Identificado el uranio enriquecido de los nuevos sistemas armamentísticos desplegados por Estados Unidos como causa de las malformaciones congénitas y el cáncer en Faluya”. Nota de prensa del equipo científico encargado de la investigación, IraqSolidaridad, 18 de octubre de 2011.
7. Véase “A Review of Depleted Uranium Biological Effects: In Vivo Studies”, citado en el estudio “In a State of Uncertainty. Impact and implications of the use of depleted uranium in Iraq”, Pax Christi, enero de 2013.
8. Véase “A Review of Depleted Uranium Biological Effects: In Vitro Studies”, citado en el estudio “In a State of Uncertainty. Impact and implications of the use of depleted uranium in Iraq”, Pax Christi, enero de 2013.
9. Larry Johnson (2003)” Use of depleted uranium weapons lingers as health concern”; Seattle Post Intelligencer, citado en el estudio “In a State of Uncertainty. Impact and implications of the use of depleted uranium in Iraq”, Pax Christi, enero de 2013.
10. Andrew Gumbel y Donald Macintyre, “Amid Wrecked Jets and Hangars, the Greatest Price; Airport Seized and Re-named”, The Independent (London), 5 de abril de 2003.
11. Véase en IraqSolidaridad, Informe de Global Policy Forum (II), 23 de abril de 2007.
12. Héctor Reyes, “Expuestos a la radiación en Irak”, SocialistWorker.org, 27 de mayo de 2004.
13. CIPUE, “El principio de precaución puesto en práctica. Contra la aceptación de las armas de uranio empobrecido”, 1 de octubre de 2012.
14. Omran S H, al-Ali J K, al-Wiswasi M K, et al. “Cancer Registration in Basrah 2005; Preliminary Results”. Asian Pacific Journal of Cancer Prevention, 8:187-190; Basora, (2007). Cancer Research Group (2009). Cancer in Basrah 2005- 2008. Basrah: Dar Alkutub for Press & Publication, University of Basrah. Citado en el estudio “In a State of Uncertainty. Impact and implications of the use of depleted uranium in Iraq”, Pax Christi, enero de 2013.
15. Citado en Alfredo Embid, “Síndrome de los Balcanes. Actualizaciones de última hora”.Free news. Del informe del Ministerio de Defensa británico se hizo eco el diario La Razón, 12 de enero de 2001.
16. Ibídem.
17. Véanse notas 4 y 5.
18. Human Rights Now “10 years after the Iraq war. Innocent New Lives are Still Dying and Suffering. Report of a Fact Finding Mission on congenital birth defects in Fallujah, Iraq in 2013”, abril de 2013, pàg. 8.
19. Sesión internacional sobre Iraq, Sesión del Barcelona del Tribunal Internacional sobre Iraq. Testimonio (III-1ª parte), IraqSolidaridad, 21 de mayo de 2005.
20. Véase Faluya: uso por EEUU de bombas de fósforo y de fragmentación durante el asalto de noviembre de 2004, IraqSolidaridad, 11 de noviembre de 2005.
21. Busby C, Hamdan M, Ariabi E. Cancer, Infant Mortality and Birth Sex-Ratio in Fallujah, Iraq 2005-2009. Int J Environ Res Public Health 2010; 7: 2828-2837. doi:10.3390/ijerph7072828]. Véase Patricio Suarez, “¿Existen datos epidemiológicos que apoyen la sospecha del uso de uranio empobrecido por parte del Ejército de Estados Unidos durante la guerra de Iraq?”, IraqSolidaridad, 5 de agosto de 2011.
22. Agencia InfanciaHoy: “Faluya: bebes que nacen sin cerebro a causa de las bombas químicas”, IraqSolidaridad, abril de 2012.
23. IraqSolidaridad, “Faluya: uso por EEUU de bombas de fósforo y de fragmentación durante el asalto de noviembre de 2004”, 11 de noviembre de 2005.
24. Citado en el informe de Human Rights Now referido (p.9)
25. ‘Responsabilidad y Justicia para Iraq’ es el slogan acordado por las organizaciones integrantes de la Red Internacional AntiOcupación [IAON] para conmemorar el décimo aniversario de la Ocupación de Iraq. Véase, IraqSolidaridad, “Exigimos responsabilidad y justicia para Iraq”, 5 de marzo de 2013.
26.- La hidrocefalia consiste en la dilatación de los ventrículos cerebrales a causa de un acúmulo excesivo de líquido cefalorraquídeo en ellos. Salvo que se trate de una hidrocefalia leve es frecuente que la muerte se produzca en los primeros días de vida.
27.- La gastrosquis es una fisura o hendidura congénita que se localiza en la pared del abdomen
28.- LA Anencefalia es la falta de cerebro y de bóveda craneal debido a un defecto en el cierre del tubo neural durante el desarrollo embrionario.
29.- La espina bífida consiste una fisura congénita de los arcos vertebrales a través de la cual sale la médula y sus envolturas. Es una de las malformaciones más graves de la columna vertebral. En la mayoría de los casos provoca parálisis parciales de la vejiga urinaria, del recto y de los miembros, siempre que se encuentren por debajo del nivel afectado.
30.- El catálogo completo de las violaciones de la legislación internacional cometidas por Estados Unidos y Reino Unido en Iraq, aparecen reflejadas en su totalidad en el informe 10 years after the Iraq war. Innocent New Lives are Still Dying and Suffering. Report of a Fact Finding Mission on congenital birth defects in Fallujah, Iraq in 2013” (pàgs 30 a 38), abril de 2013.
31. Véase nota 25.