miércoles, 12 de marzo de 2014

Las monjas de Maalula regresan a Siria. Así fueron puestas en libertad las monjas

Así fueron puestas en libertad las monjas de Malula



Tres diferentes partes negociaron con el emir del Frente al Nusra en la región Qalamún, Abu Azzam al Kuwaití, en su cuartel general de Yabrud para lograr la liberación de las monjas secuestradas de Malula antes de que se alcanzara un acuerdo final el pasado domingo, dijo el diario As Safir el lunes.

Sin embargo, ¿qué fue lo que sucedió antes de la feliz conclusión?

El diario As Safir señaló que tras el secuestro se iniciaron dos vías de negociación sobre la base de que las monjas no eran rehenes sino “invitadas” que podían ser liberadas fácilmente, utilizando así la expresión que las figuras de la oposición siria suelen emplear para cubrir sus secuestros políticamente.

“Antes de que Qatar se uniera a las negociaciones en las primeras semanas del secuestro y durante el segundo asalto contra Malula el 23 de diciembre de 2013, Abu Azzam al Kuwaiti (el segundo de Abu Malik al Tali, emir del Frente al Nusra en Qalamún) tomó el control del grupo de secuestrados de manos del primer secuestrador y contrabandista entre el Líbano y Siria, Mezqal Hamama, que era uno de los líderes de las así llamadas Brigadas Sarja”, dijo As Safir.

“Al principio, los secuestradores llamaron a la Oficina de la ONU en Damasco. Sin embargo, tras una conversación por Skype entre el embajador Mojtar Lamani, jefe de la Oficina, y Al Kuwaití, el primero se negó a trasladarse a Yabrud para negociar con el Frente al Nusra directamente dado que la ONU le pidió que no se comunicara directamente con personas incluida en la lista negra (de organizaciones terroristas)”, señaló.


Otra vía de negociaciones se abrió en paralelo con la primera. En ella, el empresario de Yabrud George Hassani jugó un papel predominante. Él no fue un mediador real, sino una figura cercana al gobierno sirio que solía transmitir las ofertas de negociación en colaboración con el mayor general libanés Abbas Ibrahim.

Durante las negociaciones, los secuestradores y rehenes se movieron a una residencia de Hassani en Yabrud, que el Frente al Nusra confiscó durante su ausencia. El empresario pagó los costos de los secuestradores durante su estancia en su vivienda de tres pisos con el fin de mejorar las condiciones de vida las monjas y facilitar los medios para comunicarse con los primeros. (Las monjas aparecieron dos veces en videos publicados en los últimos tres meses).

Los secuestradores dijeron que no estaban buscando un rescate sino un intercambio de prisioneros con el fin de liberar a mujeres prisioneras en cárceles sirias. Al principio, presentaron cientos de nombres, pero al final redujeron el número a 138 con la condición de la iraquí Saya Hamid al Dulaimi, esposa de uno de los líderes de Al Qaida, estuviera entre ellas.

El gobierno sirio rechazó la condición ya que Dulaimi no tiene la nacionalidad siria y subrayó que no tenía ningún tipo de información sobre 66 nombres de los 138 presentados e indicó que otras 10 presas incluidas en la lista habían sido puestas en libertad anteriormente.

La petición de la liberación de Dulaimi convenció a los que participaban en las negociaciones que Kuwaití era sólo un representante y que los auténticos negociadores estaban en otra parte. Además, él no fue capaz de responder a las ofertas en el momento en que fueron realizadas.


Más tarde se supo que él era sólo un intermediario en el proceso de negociaicones, que estaba controlado por otras partes del Frente al Nusra y que estaba remotamente dirigido por Abu Mohammad al Yulani, el líder del Frente al Nusra.

A principios de este año, la vía siria quedó bloqueada y se activó entonces el canal qatarí en coordinación con el general Ibrahim. En el mes de febrero, enviados qataríes visitaron el área alrededor de las montañas de Ersal, en el norte del Líbano, y comenzaron a hablar directamente con los secuestradores, pero sin alcanzar el menor progreso. Los secuestradores suministraron a Ibrahim una lista de mujeres detenidas en Siria que incluían al menos 1.000 nombres, pero las autoridades sirias no aceptaron negociar sobre ella por no considerarla una oferta siria.

Era sorprendente que la lista incluyera 150 nombres de “islamistas” detenidas en la prisión de Rumieh, en el Líbano, de las cuales la mayoría no tenían la nacionalidad libanesa. La postura de Ibrahim fue la de rechazar la liberación de ninguna de las presas de Rumieh.

Un responsable sirio dijo que las negociaciones se reanudaron hace unos días después de que se produjeran importantes acontecimientos sobre el terreno en la zona de Yabrud. El Ejército sirio avanzó y se produjeron fuertes combates así como la dispersión de grupos militantes en la región de Qalamún, donde se encuentra Yabrud. El primer secuestrador, Mezqal Hamama, murió en una de las emboscadas del Ejército sirio en la región.


Hace una semana, los secuestradores decidieron abandonar la vivienda de George Hassani en Yabrud, mientras el Ejército se aproximaba y tomaba las Granjas de Rima y las colinas adyacentes, a poca distancia de Yabrud. En ese momento, las monjas fueron distribuidas en varios sitios en Yabrud.

Poco después, Abu Yazan, jefe de la así llamada Brigada de Goraba, en Qalamún, llamó a un enviado qatarí y le pidió que acelerara la conclusión del acuerdo a condición de obtener 16 millones de dólares y la liberación de todos los nombres mencionados en la lista, a la que añadió de nuevo el nombre de Saya al Dulaimi.

Abu Yazan exigió asimismo un cese el fuego y el fin de los bombardeos. También pidió un corredor de seguridad por el que él y los 1.500 hombres de Yabrud pudieran escapar del cerco y dirigirse a Rankus y a Ersal, pero esta condición fue rechazada.

Según una fuente siria, los qataríes pagaron el rescate y las autoridades sirias accedieron a poner en libertad a las detenidas, pero los temas militares y de seguridad han quedado fuera de las negociaciones, señaló el diario As Safir.

Source: Periódicos