lunes, 4 de noviembre de 2013

El significado de la victoria de Safira. Dimite el jefe del ESL en Alepo tras la caída de Safira



El presidente del Consejo Militar del así llamado “Ejército Sirio Libre” en la provincia de Alepo dimitió el domingo de su cargo en protesta contra las luchas intestinas en el seno de los grupos rebeldes.

“Dado el rechazo de algunas personas a escuchar los llamamientos en favor de la unidad, que ha llevado a la pérdida de varios frentes, líneas de suministro y la ciudad de Safira (al sureste de Alepo), anuncio mi dimisión del liderazgo del Consejo Militar Revolucionario en Alepo”, dijo el coronel Abdul Yabbar al Oqaidi en un vídeo.

En respuesta a su dimisión, Oqaida denunció “la fragmentación de la oposición política y militar, que ha resultado en un fracaso sobre el terreno”.

La oposición en el exilio “sólo se representa a sí misma”

Oqaidi también criticó a la oposición exiliada “que no representa más que a sí misma” y dijo que ella se había desligado completamente de Siria, señaló.

En el vídeo, Oqaidi criticó igualmente a algunos líderes rebeldes sobre el terreno a los que calificó de “señores de la guerra”.

“Dejad de pelearos unos con otros por el poder y por vuestros reinos”, dijo.

Oqaidi desertó del Ejército sirio en Mayo de 2012 para unirse a la oposición armada y pasó a dirigir a los grupos armados en la provincia de Alepo.

El Ejército sirio lanzó una amplia campaña militar en Mayo de 2013 en las principales provincias del país para restaurar la seguridad y liberar a los ciudadanos de las amenazas terroristas.

El significado de la victoria de Safira

Yusuf Fernandez


Abdel Yabbar al Oqaidi, el jefe de los grupos armados sirios en la región de Alepo, reaccionó con irritación el domingo a la liberación de la ciudad de Safira, al sureste de Alepo, por el Ejército y presentó su dimisión. Ese mismo día, los militares sirios completaron la liberación de la ciudad y la limpiaron de los últimos terroristas. Estos últimos sufrieron decenas de muertos y heridos y otros muchos optaron por huir.

Oqaidi, que ha sido uno de los principales receptores de la ayuda estadounidense, afirmó que dimitía para protestar por las luchas intestinas entre los grupos rebeldes. Según fuentes del ESL, algunas brigadas islamistas se negaron a acudir al socorro de la Brigada Tauhid, la mayor fuerza rebelde presente en Safira.

A primera vista, resulta clara la significación de la liberación de Safira. La ciudad está cerca del Aeropuerto Internacional de Alepo y de otra base aérea así como de varias industrias militares. La ciudad se halla además junto a la autopista que une la provincia de Hama con la de Alepo y a esta última con las regiones del este, en particular con la de Raqqa.

La liberación de Safira forma parte de las recientes operaciones militares en la provincia de Alepo, que llevaron a la liberación de Janasser y sus alrededores hace varias semanas, lo cual permitió reabrir la ruta de aprovisionamiento entre Hama y Alepo.


Por su parte, el periódico The Washington Post ha resaltado la importancia de la toma de Safira, señalando que ella restauró un vínculo de comunicación de gran importancia entre Damasco y las fuerzas gubernamentales que controlan la mayor parte de la ciudad de Alepo. También coloca al Ejército sirio en posición de conquistar otros reductos de la oposición en la provincia de Alepo, que habían estado bajo el control de los militantes desde hace más de un año.

En realidad, la derrota de Safira es otra prueba más de la derrota del así llamado Ejército Sirio Libre, que ha ido perdiendo no sólo sus batallas contra el gobierno sirio, sino también a varios de los principales grupos que lo integraban. En el norte del país, el ESL ha perdido además terreno frente al Estado Islámico de Iraq y Siria (EIIS), afiliado a Al Qaida, que se ha expandido rápidamente en los últimos meses.

Al mismo tiempo, algunos grandes batallones islamistas que no se adhieren a la ideología de Al Qaida, han formado nuevas alianzas dirigidas a la creación de un estado extremista y sectario y han rechazado toda vinculación con el ESL. Estos grupos, de ideología wahabí, reciben financiación de los países del Golfo y esperan recibir aún más teniendo en cuenta las promesas saudíes recientes de incrementar su ayuda.

En realidad, las acusaciones de traición de los líderes y medios rebeldes sólo buscan tapar el hecho de que los grupos armados son incapaces de detener la progresión del Ejército sirio por mucha ayuda que reciban. El propio Oqaidi ha reconocido, en un comunicado colocado en su página de Facebook, que “la caída de Safira no fue consecuencia de la falta de armas ni de hombres” añadiendo que, pese a ello, “el ESL y los otros batallones han fracasado”.

Los grupos armados pusieron toda la carne en el asador en la ciudad porque eran conscientes de su importancia estratégica, ya que sabían que Safira es la puerta de la ciudad de Alepo y permite el acceso a toda la parte sur de la provincia.


La liberación de Safira es una muestra de la continua mejora de las capacidades del Ejército sirio, que ha adquirido ya una experiencia considerable en la lucha antiterrorista y contrainsurgencia. Al mismo tiempo, las fuerzas de defensa nacional, formadas por civiles armados, han jugado un papel considerable en los últimos avances militares.

Al mismo tiempo, los avances militares son un reflejo de lo que sucede en el seno de la opinión pública siria. Cada vez más sirios se oponen a las acciones de los grupos extremistas, que intentan imponer un régimen extremista y unos modos y valores de vida ajenos a los de la gran mayoría de la población siria. Los sirios rechazan vestir diferente, pagar las exacciones impuestas por estos grupos y soportar las otras muchas presiones a las que hacen frente. Los sirios ven también a estos grupos, al igual que a la coalición nacional opositora, como meros títeres ejecutores de las órdenes de algunos estados enemigos de Siria, a cuya cabeza está Arabia Saudí.

La victoria de Safira abrirá la puerta a otras y es posible que refuerce también la actual tendencia de muchos rebeldes a contactar con el Estado sirio para buscar su reintegración en la sociedad.

 Al final, se perfila como inevitable el que la guerra en Siria acabe siendo una lucha entre el gobierno y los terroristas de Al Qaida. Y ésta es una guerra que el Estado sirio no puede permitirse perder tanto por él mismo como por todos los demás países de la región y de fuera de ella.

Source: Sitio de Al Manar en Español